La automatización aislada murió: el reto ahora es hacer que todo funcione en conjunto

Por Allexey Bernacchi, CEO & Founder de Smarthis
La automatización resolvió uno de los mayores desafíos de las operaciones: eliminar el trabajo manual.
Durante años, esto fue exactamente lo que impulsó ganancias reales de eficiencia. RPA, workflows e iniciativas de automatización fueron fundamentales para acelerar procesos y escalar las operaciones. Y siguen siéndolo.
Pero, a medida que estas iniciativas avanzaron, surgió un nuevo escenario. Las empresas no se volvieron menos automatizadas. Se volvieron más complejas.
Hoy, muchas operaciones están compuestas por múltiples automatizaciones, sistemas y aplicaciones, cada una eficiente dentro de su contexto, pero sin una lógica clara que conecte el conjunto. Es decir, el desafío evolucionó.
Lo que muestran los datos
Investigaciones recientes de MIT Sloan Management Review indican que el 35% de las empresas ya adoptaron agentes de IA y otro 44% está en camino, pero muchas aún no cuentan con una estrategia definida para coordinar este avance.
Al mismo tiempo, el 76% de los ejecutivos ya perciben estos agentes más como un compañero de trabajo que como una herramienta.
No es una tendencia aislada, es un movimiento global. El foco dejó de estar en la automatización de tareas y pasó a la coordinación de sistemas que piensan, ejecutan y aprenden en conjunto.
Con el avance de la IA, la operación deja de ser solamente ejecución. Pasa a depender de una coordinación continua.
Más automatización, por sí sola, no resuelve esto. Más IA tampoco. Lo que resuelve el desafío es organizar cómo todo se conecta.
Es aquí donde la orquestación gana protagonismo. No como sustitución de lo que ya fue construido, sino como la capa que permite que todo eso genere valor de manera integrada.
Esta es la lógica que Smarthis lleva a empresas de diferentes industrias, especialmente en CSCs y GBS, donde la presión por escala, eficiencia y consistencia es mayor.
Esta evolución pasa por la adopción de modelos de Agentic Automation, en los que los sistemas dejan de simplemente ejecutar y pasan a interpretar, decidir y actuar con contexto, conectando procesos de punta a punta.
No es una ruptura con el pasado. Es el próximo paso.
Cada vez más, lo que diferencia a las empresas no es cuánto automatizan, sino cuánto logran conectar, coordinar y escalar lo que ya construyeron.
Un ejemplo de esta evolución es el caso “BRAX, el proyecto de agentes autónomos que transformó la operación de Vibra Energia”.
Iniciada en 2019, la iniciativa evolucionó de automatizaciones puntuales a una plataforma estructurada de ejecución operacional, conectando procesos, datos e inteligencia. Hoy, con más de 160 agentes activos y más de 400 mil horas anuales devueltas al negocio, BRAX demuestra cómo la automatización puede evolucionar de eficiencia operacional a una capacidad estratégica de orquestación.


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